Cuarenta años después de aquel 6 de noviembre de 1985, el Palacio de Justicia vuelve a ser protagonista. Esta vez, no por el estruendo de las armas ni el humo del fuego, sino por la luz del recuerdo.
En el centro de Bogotá, su imponente fachada se iluminó con un video mapping conmemorativo que rinde homenaje a las víctimas y sobrevivientes del holocausto, recordando una historia que sigue marcando al país.
La memoria no prescribe
La conmemoración fue organizada por el Consejo Superior de la Judicatura y el Centro de Memoria del Holocausto del Palacio de Justicia y del Derecho a la Vida, que presentaron la exposición “Que se hable del Palacio de Justicia”.
El mensaje es claro: hablar, recordar y mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida o aún siguen desaparecidos.
Durante el acto, el presidente del Consejo, Jorge Enrique Vallejo, pronunció unas palabras que resonaron entre los asistentes:
“Estos 40 años no representan una herida exclusiva de la justicia, sino un recordatorio de que la dignidad no prescribe y la memoria no envejece. Es un llamado a romper el silencio y a escuchar las voces de quienes fueron asesinados, desaparecidos o injustamente señalados”.
Un hecho que aún duele
La toma y retoma del Palacio de Justicia, liderada por el grupo guerrillero M-19, dejó más de 100 personas muertas y 11 desaparecidos.
Fueron 28 horas de fuego, miedo y confusión que arrasaron con parte de la Corte Suprema, del Consejo de Estado y con muchas de las mentes más brillantes de la justicia colombiana.

Hoy, cuatro décadas después, las familias de las víctimas siguen esperando respuestas. El paso del tiempo no ha borrado el dolor, pero sí ha fortalecido la convicción de que recordar también es una forma de justicia.
Un homenaje en luz y silencio
El video mapping conmemorativo, proyectado sobre la fachada del Palacio, se ha convertido en un símbolo de reflexión.
A través de imágenes, voces y luces, se revive la historia desde la Plaza de Bolívar, invitando a los bogotanos a detenerse por un momento y mirar atrás, no con rencor, sino con respeto y memoria.
Este homenaje podrá verse durante varios días, y busca reafirmar un mensaje que trasciende generaciones:
“La justicia no puede ser silenciada”.
Recordar para no repetir
Cada noviembre, el eco del Palacio de Justicia vuelve a recordarnos que el silencio también puede ser cómplice.
Por eso, a 40 años del holocausto, la invitación es a mantener viva la memoria, a reconocer el valor de quienes lucharon por la justicia, y a entender que solo enfrentando el pasado podremos construir un futuro más digno y consciente.











Deja un comentario