Durante unas horas, la Luna dejó de verse como siempre. La noche del 27 de agosto, millones de personas en Colombia pudieron observar cómo una sombra avanzaba lentamente sobre el disco lunar hasta cubrir casi toda su superficie. Por momentos, la Luna adquirió tonos cobrizos y rojizos, en uno de los fenómenos astronómicos más llamativos de este 2026.
Pero detrás de esa imagen hay mucho más que un espectáculo en el cielo. ¿Qué ocurrió realmente? ¿Por qué la Luna se volvió roja? ¿Puede un eclipse afectar nuestro planeta, las plantas o el cuerpo humano? Y, sobre todo, ¿qué dicen realmente los científicos frente a las creencias que durante siglos han acompañado a estos fenómenos?
No fue un eclipse solar
El fenómeno observado ayer fue un eclipse lunar parcial profundo.
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite. En cambio, durante un eclipse solar es la Luna la que se interpone entre el Sol y la Tierra y proyecta su sombra sobre nuestro planeta.
La diferencia también determina la manera de observarlos. Un eclipse lunar puede mirarse directamente sin protección especial para los ojos, mientras que observar un eclipse solar requiere protección ocular adecuada.
La Luna roja tuvo una explicación
La tonalidad rojiza que pudo observarse no fue producto de ningún cambio físico en la Luna.
Cuando la Tierra bloquea la luz solar directa, parte de esa luz atraviesa la atmósfera terrestre y se desvía hacia la Luna. Los tonos azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que las longitudes de onda rojas y naranjas consiguen atravesar la atmósfera y alcanzar la superficie lunar.
Por eso, durante un eclipse, nuestro satélite puede adquirir una apariencia cobriza o rojiza. NASA explica que la cantidad de polvo, nubes y partículas presentes en la atmósfera terrestre también puede influir en la intensidad del color.
Así se vio desde Colombia
El eclipse fue visible desde todo el territorio colombiano si las condiciones meteorológicas lo permitían.
En Colombia, la fase penumbral comenzó a las 8:23 p. m. del jueves 27 de agosto. El eclipse parcial empezó a las 9:33 p. m., mientras que el máximo ocurrió a las 11:12 p. m. En ese momento, aproximadamente el 96 % del disco lunar se encontraba dentro de la umbra terrestre. La fase parcial terminó a las 12:51 a. m. y el fenómeno completo concluyó a las 2:01 a. m. del viernes 28.
En Bogotá, el principal obstáculo fue el cielo nublado. El Observatorio Astronómico de la Universidad El Bosque explicó que la ubicación tropical de la ciudad hace que las condiciones de nubosidad sean variables, aunque los vientos provenientes del oriente pueden favorecer momentos de cielo despejado.
El Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional, ubicado en Bogotá, también cuenta con infraestructura para observación astronómica y desarrolla actividades de investigación, docencia y divulgación científica.
¿Para qué sirven los eclipses?
Un eclipse no tiene una función directa sobre la Tierra como si fuera un mecanismo que “activara” algo. Su importancia está en que ofrece a los científicos una oportunidad extraordinaria para estudiar el Sol, la Luna, la atmósfera terrestre y la interacción entre estos cuerpos.
Los eclipses lunares, además, permitieron desde la Antigüedad realizar cálculos astronómicos. La Universidad El Bosque recuerda que los antiguos griegos utilizaron la forma curva de la sombra de la Tierra sobre la Luna para obtener estimaciones sobre el tamaño y la distancia de nuestro satélite.
NASA también utiliza los eclipses para estudiar diferentes fenómenos del sistema Tierra-Luna-Sol y, durante los eclipses solares, observar la corona solar, normalmente oculta por el intenso brillo de la superficie del Sol.
¿El eclipse cambia algo en la Tierra?
Sí, pero no de la manera que suelen contar algunas creencias.
La Luna ejerce una influencia gravitatoria real sobre nuestro planeta y participa de manera fundamental en las mareas. Durante los eclipses, la alineación del Sol, la Tierra y la Luna puede coincidir con las condiciones de luna nueva o luna llena, pero el eclipse en sí no crea una fuerza misteriosa adicional.
Tampoco existe evidencia científica de que un eclipse lunar provoque terremotos, enfermedades o cambios extraordinarios en el cuerpo humano.
¿Y las plantas y los animales?
Aquí existe una diferencia interesante.
Un eclipse solar puede producir cambios ambientales muy rápidos: disminuye temporalmente la luz y baja la temperatura, por lo que algunos animales pueden interpretar el oscurecimiento como una transición hacia la noche. NASA señala que durante eclipses solares se han observado comportamientos particulares en algunos animales y que estos cambios pueden ser objeto de investigación científica.
En las plantas, la reducción repentina de luz durante un eclipse solar puede alterar temporalmente procesos relacionados con la fotosíntesis. Pero eso no significa que un eclipse lunar tenga el mismo efecto.
La noche del 27 de agosto, el cambio fundamental fue en la iluminación de la Luna, no una alteración extraordinaria de las condiciones ambientales terrestres.
¿La Luna afecta nuestro cuerpo?
Esta es una de las preguntas más difíciles porque existen investigaciones científicas con resultados diferentes.
Algunos estudios han encontrado asociaciones entre las fases lunares y determinados patrones de sueño. Una investigación publicada en Current Biology, por ejemplo, encontró cambios en la estructura del sueño alrededor de la luna llena bajo condiciones controladas.
Sin embargo, esto no significa que un eclipse lunar provoque problemas de salud.
Un estudio internacional que analizó 12.224 registros de pacientes después de cirugías concluyó que las fases lunares no tenían un efecto relevante sobre el dolor posoperatorio ni sobre los efectos secundarios del tratamiento. Los autores señalaron que no existe razón para posponer una cirugía por la fase de la Luna.
Por eso, hasta ahora no hay evidencia sólida que permita afirmar que un eclipse lunar perjudique a una persona sana, altere una cirugía o cambie el funcionamiento de una prótesis.
¿Y qué pasa con el platino y las prótesis?
Aquí vale la pena separar la ciencia de una creencia popular.
No existe evidencia científica de que una luna llena o un eclipse provoquen una alteración especial en el platino por encontrarse bajo la luz de la Luna. Tampoco hay evidencia de que un eclipse cambie las propiedades de una prótesis o implante metálico dentro del cuerpo.
El platino es un elemento químico con propiedades físicas y químicas determinadas. La diminuta cantidad de luz lunar que llega a la superficie terrestre durante una noche no tiene la energía necesaria para producir una transformación especial del metal.
Y durante un eclipse lunar, la situación no cambia: lo que ocurre principalmente es que la Tierra bloquea parte de la luz solar que normalmente ilumina la Luna.
Para una persona con una prótesis o un implante, por tanto, no existe una recomendación médica especial relacionada con el eclipse. Si alguien presenta dolor, inflamación u otro síntoma alrededor de una cirugía o de un implante, la explicación debe buscarse por razones médicas y no atribuirse automáticamente al fenómeno astronómico.
Un espectáculo que nos recuerda nuestro lugar
El eclipse terminó durante la madrugada, la Luna recuperó poco a poco su brillo y el cielo volvió a la normalidad.
Pero durante unas horas fue posible observar, desde Colombia, una demostración extraordinaria de la mecánica del universo: tres cuerpos separados por cientos de miles de kilómetros perfectamente alineados para que la sombra de nuestro propio planeta viajara sobre la superficie lunar.
Quizás lo más sorprendente del eclipse no sea que la Luna se haya vuelto roja.
Lo verdaderamente extraordinario es que podamos calcular con precisión cuándo ocurrirá, dónde será visible y cómo se moverá esa sombra, mientras todavía seguimos descubriendo todo lo que el cielo puede enseñarnos.










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