La humanidad perdió este miércoles a una de sus voces más influyentes en la defensa de la naturaleza. Jane Goodall, primatóloga británica que revolucionó la ciencia al internarse con chimpancés salvajes en Tanzania, murió a los 91 años en California por causas naturales, según confirmó el Jane Goodall Institute en un comunicado.
Goodall no solo fue investigadora. También se convirtió en activista, educadora y Mensajera de la Paz de las Naciones Unidas, con un mensaje que repitió hasta su último año de vida: la humanidad aún tiene la posibilidad de transformar su relación con el planeta.
En 1960, la joven Jane Goodall llegó al Parque Nacional Gombe Stream, en Tanzania, para observar a los chimpancés en estado salvaje. Allí realizó hallazgos que cambiaron para siempre el entendimiento de los primates: demostró que fabrican y utilizan herramientas, que tienen complejas estructuras sociales y que su comportamiento está más cerca del humano de lo que hasta entonces se creía.

Con esos descubrimientos derrumbó el paradigma que separaba de manera tajante a los humanos de otros animales, obligando a replantear las bases de la ciencia sobre la evolución y la conducta. Su investigación inspiró generaciones de primatólogos, conservacionistas y ambientalistas en todo el mundo.

Con el paso de los años dejó las selvas africanas para recorrer incansablemente los cinco continentes, convencida de que el verdadero desafío no era solo científico, sino educativo: lograr que las personas comprendieran que sus acciones diarias afectan al planeta.

En agosto de 2024, Jane Goodall visitó Colombia en el marco de la COP16 de biodiversidad en Cali. Allí dejó un mensaje a los jóvenes y ambientalistas del país: la urgencia de cuidar la biodiversidad y la certeza de que la esperanza y la acción colectiva son claves para enfrentar la crisis climática.










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