La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) emitió su primera gran sentencia contra el antiguo secretariado de las FARC por la política de secuestros.
Siete excomandantes, entre ellos Rodrigo Londoño y Pablo Catatumbo, fueron condenados a ocho años de sanciones restaurativas, que incluyen:
• Búsqueda de desaparecidos
• Labores de desminado
• Reparación simbólica a las víctimas
No irán a prisión, pero deberán cumplir proyectos verificables bajo monitoreo electrónico y restricciones de movilidad.
Voces de las víctimas
Las reacciones fueron mixtas:
• Sigifredo López, exdiputado secuestrado, calificó la decisión como “decepcionante”.
• Íngrid Betancourt advirtió que las sanciones no reparan plenamente el daño sufrido.
El debate vuelve a girar en torno a si la justicia restaurativa satisface los derechos de las víctimas a la verdad, justicia y dignidad.
El punto más polémico
Los excomandantes conservarán sus derechos políticos, lo que les permite aspirar a cargos públicos. Esta disposición ha generado controversia y dudas sobre la legitimidad de su participación en la vida democrática.
Un reto de cumplimiento
La efectividad de las sanciones dependerá de su implementación. La ONU y el Gobierno Nacional supervisarán el proceso en medio de un clima político complejo, marcado por la descertificación de EE.UU. al gobierno Petro y la expectativa por el próximo fallo sobre los falsos positivos.











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