Dos años después del inicio del conflicto Israel–Palestina, Gaza vive una crisis humanitaria sin precedentes: miles de muertos y una región devastada.
Han pasado dos años desde que estalló el conflicto Israel Palestina, con epicentro en la Franja de Gaza. Lo que comenzó en octubre de 2023 como una escalada militar tras los ataques de Hamás, se ha convertido en una crisis humanitaria sin precedentes, con miles de vidas perdidas, ciudades reducidas a escombros y una región al borde del colapso.
La versión palestina: “Una ocupación convertida en castigo colectivo”
Desde Ramala y los refugios del sur de Gaza, las autoridades palestinas y organizaciones humanitarias describen el conflicto como una “catástrofe humanitaria y moral”.
El Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, afirma que más de 66.000 palestinos han muerto y cerca de 170.000 han resultado heridos en bombardeos y operaciones terrestres israelíes.
“El mundo está viendo cómo desaparece Gaza. No queda infraestructura, no hay hospitales, no hay escuelas. Las familias enteras han sido borradas del mapa”, declaró Bassem Naim, portavoz del movimiento Hamás, en entrevista reciente.

El gobierno palestino en Cisjordania acusa a Israel de “ejecutar una política de desplazamiento forzado y castigo colectivo”, violando el derecho internacional humanitario.
Según la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), entre el 70 % y el 80 % de las viviendas han sido destruidas o gravemente dañadas.
Además, entre 1.7 y 1.9 millones de personas —el 90 % de la población— han sido desplazadas de sus hogares, muchos de ellos viviendo en condiciones insalubres o a la intemperie.
La posición de Israel: “Una guerra necesaria contra el terrorismo”
El gobierno israelí sostiene que su ofensiva es una respuesta legítima a los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023, en los que más de 1.200 personas fueron asesinadas y 250 secuestradas por Hamás.
“El objetivo de Israel no es el pueblo palestino, sino la destrucción de Hamás, una organización terrorista que amenaza la existencia misma de nuestro país”, reiteró el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien asegura que las operaciones militares continuarán “hasta garantizar la seguridad de los ciudadanos israelíes”.

Israel argumenta que Hamás utiliza a la población civil como “escudo humano”, ubicando arsenales y túneles bajo hospitales, escuelas y zonas residenciales.
No obstante, diversas organizaciones internacionales —entre ellas Amnistía Internacional y Human Rights Watch— han advertido sobre el uso desproporcionado de la fuerza y la necesidad urgente de un alto al fuego humanitario.
El precio humano de la guerra
- Más de 66.000 palestinos muertos y 170.000 heridos, según fuentes oficiales y organizaciones internacionales.
- Entre el 70 % y 80 % de las viviendas destruidas o gravemente dañadas.
- Más de la mitad de los centros de salud fuera de servicio; solo una fracción de los 36 hospitales opera parcialmente.
- 90 % de la población desplazada, con entre 1.7 y 1.9 millones de personas forzadas a huir de sus hogares.
- Escasez extrema de agua, alimentos y medicinas, con riesgo de hambruna en el norte de Gaza.
- Colapso total de los servicios de energía, saneamiento y transporte.
- Más de 560 trabajadores humanitarios muertos en el cumplimiento de sus labores.
- Crisis de salud pública: aumento de muertes por enfermedades prevenibles, falta de atención materna e infantil y hospitales sin insumos.
Un futuro incierto
,La Franja de Gaza sigue siendo el epicentro del sufrimiento humano en Medio Oriente. Mientras las negociaciones de alto al fuego permanecen estancadas y la ayuda internacional enfrenta obstáculos para ingresar al territorio, millones de personas siguen atrapadas entre la devastación y la esperanza de sobrevivir un día más.
La comunidad internacional, encabezada por la ONU, continúa exigiendo una solución inmediata que garantice la protección de los civiles y el respeto al derecho internacional humanitario.











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