La situación de la Nueva EPS continúa generando preocupación en todo el país. Deudas millonarias, embargos y suspensión de servicios por parte de clínicas y hospitales han provocado retrasos, negaciones de atención y falta de medicamentos para millones de afiliados.
Usuarios denuncian que, en múltiples centros asistenciales, la atención se ve limitada o directamente negada cuando informan que pertenecen a esta entidad promotora de salud. Las quejas se repiten en urgencias, consultas externas y entrega de tratamientos, lo que ha agravado el estado de salud de numerosos pacientes.
Uno de los testimonios conocidos recientemente evidencia la gravedad del panorama. Una usuaria recorrió varias clínicas de Soacha y Ciudad Verde —entre ellas Avidanti, San Luis y Yanguas— buscando atención de urgencias. Presentaba fiebre de 38 grados, pulsaciones cercanas a 130 y dificultad para caminar. Sin embargo, en todos los centros fue rechazada con el argumento de que su condición “no era grave”.
Según la denuncia, en cada institución la atención fue negada luego de que la paciente informó que era afiliada a la Nueva EPS. Finalmente acudió a una clínica pública, donde tampoco recibió atención inmediata. La situación ha despertado inquietudes sobre posibles sesgos en la prestación del servicio y discriminación por tipo de aseguramiento.
Mientras tanto, clínicas y hospitales siguen reportando suspensión de servicios por falta de pago, y los usuarios continúan enfrentando demoras, traslados forzados y riesgos para su salud.
Las autoridades de salud mantienen seguimiento a la situación, mientras miles de afiliados esperan soluciones urgentes para garantizar el acceso oportuno a la atención médica.










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