La captura de la Flotilla Global Sumud por parte de fuerzas israelíes, el pasado miércoles 1 de octubre, ha encendido la polémica internacional. Entre los detenidos se encontraban las colombianas Manuela Bedoya y Luna Barreto, quienes viajaban en la misión que buscaba romper el bloqueo y llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.
“Si ven este video es porque fuimos secuestradas”
Horas antes de ser interceptadas, las dos jóvenes grabaron videos en los que dejaron un mensaje de alerta: si el material llegaba a difundirse era porque habían sido “secuestradas por las fuerzas de ocupación sionistas”.
El presidente Gustavo Petro compartió públicamente uno de estos videos y señaló directamente al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. “Manuela Bedoya, secuestrada colombiana por el gobierno de Netanyahu”, escribió el mandatario, calificando la detención como un acto ilegal en aguas internacionales.
Flotilla humanitaria en medio del bloqueo
La expedición, compuesta por 20 embarcaciones con más de 300 personas de 44 países, zarpó desde Barcelona con la meta de abrir un corredor humanitario hacia Gaza. Pese a las advertencias internacionales, la flotilla decidió navegar por rutas no convencionales, lo que incrementó el riesgo de intercepción.
Israel argumentó que el operativo se realizó en una zona de alto peligro por la presencia de drones y embarcaciones desconocidas. Tras la detención, anunció que todos los participantes serían deportados a Europa.
Rechazo del Gobierno colombiano
El Gobierno de Colombia reaccionó con firmeza y calificó el hecho como una violación a los principios del derecho internacional. En un comunicado oficial, la Presidencia exigió la liberación inmediata de Bedoya y Barreto y recordó que el país no tolerará vulneraciones contra la libertad, la seguridad y los derechos humanos de sus ciudadanos en el exterior.
“Exigimos a Israel su inmediata liberación, en cumplimiento del derecho internacional y de los protocolos consulares aplicables”, enfatizó la Cancillería.
El trasfondo
La detención de la Flotilla Global Sumud se suma a la creciente tensión en las relaciones diplomáticas entre Colombia e Israel, especialmente tras las críticas del presidente Petro a la ofensiva militar sobre Gaza y la ruptura formal de relaciones.

Mientras tanto, la situación de las dos colombianas genera preocupación y presión política. El caso no solo reaviva el debate sobre la crisis humanitaria en Palestina, sino que también pone a prueba la capacidad del Estado colombiano para proteger a sus connacionales en contextos de conflicto internacional.











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