Las autoridades israelíes deportaron a 171 activistas que participaban en la flotilla Sumud, con destino a la Franja de Gaza. Entre los expulsados se encuentra la reconocida ambientalista sueca Greta Thunberg. Los participantes buscaban romper el bloqueo marítimo impuesto por Israel y entregar ayuda humanitaria a la población gazatí.
El gobierno de Israel confirmó este domingo la deportación de 171 activistas internacionales que integraban la flotilla Sumud, una caravana marítima conformada por 45 embarcaciones que intentaba llegar a Gaza para entregar ayuda humanitaria y denunciar el bloqueo naval impuesto por el Estado israelí. Entre los deportados se encuentra la activista sueca Greta Thunberg, quien fue detenida junto a otros manifestantes a finales de la semana pasada.
De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, los deportados habrían violado un bloqueo “legal y necesario” para evitar el ingreso de materiales o personas no autorizadas al territorio palestino. Sin embargo, varios de los activistas denunciaron haber sido víctimas de malos tratos y violencia durante su detención, algo que las autoridades israelíes niegan categóricamente.
Greta Thunberg, por su parte, declaró que durante su arresto fue maltratada y acusó a Israel de “aumentar la violencia y la destrucción” en Gaza. Su participación en la flotilla tenía como objetivo visibilizar la crisis humanitaria que atraviesa el enclave palestino tras meses de ataques y restricciones.
A pesar de las deportaciones, alrededor de 138 personas continúan bajo custodia israelí, algunas de ellas trasladadas a la prisión de Ketziot, un centro conocido por sus duras condiciones. Expertos en derecho internacional señalaron que el trato recibido por los activistas podría vulnerar normas básicas de protección a civiles en contextos de conflicto.
Israel, no obstante, sostiene que el operativo se desarrolló “dentro de los límites legales” y que se respetaron los derechos de todos los implicados. Mientras tanto, organismos internacionales y grupos humanitarios han exigido una investigación independiente sobre las denuncias de abuso y el uso de la fuerza contra los manifestantes.
El incidente con la flotilla Sumud vuelve a poner sobre la mesa la tensión en torno al bloqueo marítimo de Gaza y las crecientes críticas hacia Israel por su manejo de la situación humanitaria en la región. La participación de Greta Thunberg ha reavivado el debate mundial sobre la libertad de protesta y el derecho a la ayuda humanitaria en zonas de conflicto











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