Un juzgado en España ordenó suspender de forma temporal la apertura y uso de la marca “Frisby” por parte de Frisby España SL, hasta que se resuelva la disputa legal con Frisby Colombia. Esta decisión representa un giro importante en un conflicto que tiene consecuencias directas para ambas empresas.
¿De qué va la disputa?
Frisby Colombia denunció que una empresa en España comenzó a usar su nombre comercial, logo, identidad visual e incluso la mascota icónica sin autorización, lo que constituye según su versión una usurpación de marca y competencia desleal.
Frisby España SL respondió que tiene derechos legítimos sobre la marca en Europa, alegando que la compañía colombiana no había hecho uso efectivo de la marca en el continente en años, lo que permitió que obtuvieran la exclusividad a través de registro ante las autoridades europeas.
Debido a la disputa, un juzgado mercantil en Alicante determinó que usar la marca en este momento representaría un posible “daño irreparable” para Frisby Colombia, por lo que ordenó suspender su uso hasta que el litigio concluya.
Consecuencias inmediatas: expansión pausada y presión legal
- La suspensión implica que Frisby España debe retirar sus publicaciones, cerrar su página web y abstenerse de usar la marca, el logo o la identidad visual asociada.
- Como resultado, la empresa europea ha pausado su campaña de expansión y el ingreso de nuevos franquiciados, reprogramando su lanzamiento tentativo hasta marzo de 2026, dependiendo del desenlace del litigio.
- Frisby Colombia, por su parte, mantiene firme su estrategia judicial: ha contratado abogados especializados y, tras agotar instancias previas de conciliación, formalizó la demanda por infracción de derechos de propiedad intelectual.
¿Qué hay en disputa? Marca, identidad e historia
Para la marca colombiana, el conflicto no es solo comercial, sino también simbólico: la marca “Frisby” cuenta con décadas de presencia en el mercado colombiano, con identidad visual reconocible, una mascota y una reputación que han construido un legado propio.
El problema empezó cuando empresarios en España registraron la marca localmente, bajo el argumento de que la marca no tenía uso reciente en Europa lo que, según la normativa europea, permite registrar el nombre.
Ahora, con la suspensión judicial, la disputa podría definir finalmente quién tiene el derecho legítimo sobre “Frisby” en Europa: si la marca original con su historia colombiana o la empresa que intentó ocupar ese espacio ante la ley de propiedad intelectual europea.
¿Qué sigue? Un litigio que decidirá el rumbo
Mientras avanza el proceso, Frisby España no puede operar bajo ese nombre en Europa. Esto da esperanzas a la firma colombiana de recuperar los derechos sobre la marca, pero no garantiza el éxito: dependerá de la capacidad de demostrar el uso real e histórico de su marca.
El fallo revancha la complejidad del llamado “trademark squatting” o “ocupación de marca”: un problema creciente en un mundo globalizado, donde nombres populares pueden ser registrados por terceros si no se protege activamente la propiedad intelectual.
La decisión final judicial será clave no solo para los intereses comerciales de ambas compañías, sino también para la protección de marcas históricas latinoamericanas frente a litigios en el extranjero.











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