Una familia haitiana que logró reencontrarse en Estados Unidos después de 10 años ahora teme volver a separarse debido al fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) ordenado por el gobierno de Trump.
Marven, un joven haitiano adoptado tras el terremoto de 2010, finalmente pudo reunirse con su madre biológica Guerline y su hermana Rochelle en Florida hace tres años. Ambas llegaron legalmente gracias al TPS, mientras huían de la violencia extrema de las pandillas en Haití.
Aunque ahora trabajan, estudian y han construido una nueva vida, este amparo migratorio finalizará en febrero para unas 350.000 personas, lo que podría obligar a Guerline y Rochelle a ser deportadas. El miedo es profundo: ambas dicen que volver a Haití significaría exponerse a secuestros, violaciones y asesinatos, que actualmente azotan al país caribeño.
Stacey, la madre adoptiva estadounidense de Marven —y votante del expresidente Trump— fue quien logró reunir a la familia. Hoy está conmocionada ante la posibilidad de que las políticas migratorias desalojen a las mujeres que considera parte esencial de su hogar.
El gobierno estadounidense sostiene que Haití está en condiciones de recibir a sus ciudadanos de vuelta y afirma que el TPS ha sido abusado. Sin embargo, organizaciones y migrantes aseguran que la violencia está fuera de control y que regresar sería una condena.
Mientras miles de haitianos enfrentan la incertidumbre del fin del TPS, esta familia en Florida teme perderlo todo nuevamente. Para Marven, la idea de separarse otra vez de su madre y su hermana es devastadora.











Deja un comentario