Las fuertes lluvias provocadas por el huracán Priscila y la tormenta tropical Raymond dejaron una estela de destrucción en México, con al menos 64 víctimas mortales y decenas de desaparecidos. Las intensas precipitaciones causaron inundaciones, deslizamientos de tierra, destrucción de viviendas y cortes de energía en varias regiones del país.
Los estados de Veracruz, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí e Hidalgo fueron los más afectados, lo que llevó a las autoridades a activar protocolos de emergencia desde el viernes pasado para atender a la población, buscar desaparecidos y comenzar las labores de limpieza.
La presidenta Claudia Sheinbaum visitó los estados de Puebla y Veracruz, donde anunció el inicio de un censo para identificar a las familias damnificadas y entregar asistencia inmediata. Durante su recorrido, aseguró que el gobierno federal no dejará “a nadie desamparado” y que las prioridades son restablecer el acceso a agua potable, alimentos y servicios básicos.
Las autoridades confirmaron que aún hay comunidades aisladas, especialmente en Veracruz, aunque ya se establecieron puentes aéreos para el envío de ayuda humanitaria y evacuación de heridos.
Miles de elementos de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional han sido desplegados en las zonas afectadas para entregar suministros, brindar atención médica y retirar escombros y árboles caídos.

Según los reportes meteorológicos, las intensas lluvias fueron causadas por la interacción de dos sistemas climatológicos simultáneos en la costa pacífica mexicana, los cuales ya se disiparon, pero dejaron un fuerte impacto en la infraestructura y la población.
Las labores de rescate continúan, y las autoridades no descartan que el número de víctimas aumente en las próximas horas mientras se avanza en la limpieza y remoción de lodo en las áreas más afectadas.











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