El periodismo comunitario en Soacha está de luto. Carlos Eduardo Rodríguez Muñoz, periodista, docente y fundador de Radio Rumbo, falleció en Bogotá dejando un legado que marcó la historia de la comunicación en la región.
Un referente del periodismo comunitario
Carlos Eduardo Rodríguez Muñoz fue mucho más que una voz al aire. Su nombre se convirtió en sinónimo de compromiso, ética y amor por la comunicación local. Fundador de Radio Rumbo en Soacha, construyó un espacio donde las historias del municipio encontraron un lugar para ser escuchadas y valoradas. Durante años, Radio Rumbo fue una escuela para jóvenes periodistas y un punto de encuentro para la comunidad. Bajo su liderazgo, la emisora se consolidó como uno de los medios más representativos de la comunicación popular y educativa en Cundinamarca, caracterizada por su cercanía con la gente y su enfoque social.
Un maestro dentro y fuera del aula
Además de su rol en la radio, Rodríguez Muñoz desarrolló una destacada carrera académica. Fue director regional de la Corporación Universitaria Minuto de Dios (Uniminuto Soacha) y docente de la Universidad El Bosque, donde formó a generaciones de comunicadores guiados por su pasión, ética y compromiso con la verdad.
Su enseñanza trascendió las aulas.
En cada clase, insistía en que el periodismo debía servir a la comunidad, escuchar sus voces y narrar su cotidianidad con respeto y sensibilidad. Muchos de sus alumnos y colegas lo recuerdan como un maestro que enseñaba desde el ejemplo, con humildad y entrega.
Un comunicador integral
Carlos Eduardo también fue parte del canal T&N, donde aportó su experiencia al desarrollo de contenidos locales y educativos. Su visión de la comunicación no se limitaba a los micrófonos o las cámaras, sino que abarcaba la responsabilidad social de informar y educar.
Desde cada espacio que ocupó dejó huella con su compromiso por fortalecer la identidad de Soacha y elevar la voz de sus ciudadanos.
Un legado que trasciende el tiempo
La partida de Carlos Eduardo Rodríguez Muñoz deja un vacío profundo en la comunidad periodística de Soacha, pero también un legado invaluable. Su vida fue testimonio de servicio, coherencia y vocación.
Cada micrófono encendido, cada historia contada, cada estudiante inspirado lleva un poco de su huella.
Soacha pierde una voz, pero gana una herencia de valores, profesionalismo y amor por la verdad.
Gracias, maestro
El periodismo local no será el mismo sin él, pero su ejemplo seguirá guiando a quienes creen que la comunicación puede transformar realidades.
Gracias, maestro, por enseñarnos que la radio también es escuela, comunidad y esperanza.











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