Europa es conocida por su historia, su arte y su arquitectura monumental. Según el Diario AS, los diez monumentos más altos del continente superan los 100 metros de altura. Entre ellos sobresalen dos íconos: la Torre Eiffel en París y la Sagrada Familia en Barcelona.
La Torre Eiffel, símbolo de París
La Torre Eiffel fue construida en 1889 y alcanza los 324 metros de altura. Durante más de 40 años fue la estructura más alta del mundo.
Diseñada por Gustave Eiffel, se convirtió en el símbolo de la capital francesa y en uno de los lugares más visitados del planeta. Aunque hoy ya no ostenta el récord mundial, sigue siendo una de las obras más reconocidas de la ingeniería moderna.

La Sagrada Familia, un templo que sigue creciendo
Con 172 metros de altura, la Basílica de la Sagrada Familia ocupa el segundo lugar en Europa. Es una creación del arquitecto Antoni Gaudí, quien dedicó gran parte de su vida a este proyecto.
La construcción aún continúa y se espera que finalice en los próximos años. Su estilo modernista y sus detalles arquitectónicos la hacen única en el mundo.

Otros monumentos destacados
En Alemania, la Ulmer Münster mide 161 metros y es el templo protestante más alto del mundo.
En el Vaticano, la Basílica de San Pedro alcanza los 138 metros.
Y en Lisboa, el Cristo Rey se eleva 110 metros sobre el río Tajo.
Más que altura, historia.
Aunque la Torre Eiffel fue la más alta del mundo hasta 1931, hoy ese título pertenece al Burj Khalifa, en Dubái, con 818 metros.
Sin embargo, tanto la torre parisina como la Sagrada Familia continúan siendo símbolos de creatividad, fe e historia, recordando que la grandeza no solo se mide en metros, sino también en significado.











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