El Tribunal Superior de Bogotá revocó la condena contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez por el delito de soborno en actuación penal, en dos de los tres episodios que habían sustentado la sentencia de 12 años de prisión emitida en primera instancia por un juzgado de la capital.
La decisión fue adoptada este martes, 21 de octubre, tras una audiencia pública en la que los magistrados revisaron el proceso judicial por la presunta manipulación de testigos, considerado uno de los casos más mediáticos en la historia política y judicial del país.
Dos episodios revocados por falta de pruebas
El primer caso corresponde al del exparamilitar Carlos Enrique Vélez Ramírez, conocido con el alias de Víctor.
Según la sentencia inicial, Uribe habría instigado a su entonces abogado, Diego Cadena, para ofrecer dinero a Vélez a cambio de que modificara su testimonio. Sin embargo, el Tribunal concluyó que no existen pruebas suficientes que demuestren que el expresidente ordenó o conocía de esos pagos.
“Las evidencias no acreditan el dolo exigido para considerar a Álvaro Uribe Vélez como determinador del delito de soborno en actuación penal”, señaló el magistrado ponente durante la lectura del fallo.
El Tribunal también cuestionó que la primera instancia no evaluara con rigor la credibilidad de Vélez, quien ha sido señalado de mentiroso por otros exintegrantes de grupos paramilitares, y cuya versión ha cambiado en repetidas ocasiones.
El segundo episodio revocado es el de Eurídice Cortés Velasco, alias Diana, también exintegrante de estructuras paramilitares.
En este caso, la jueza había considerado que Cadena, por instrucción de Uribe, le ofreció dinero para grabar un video favorable a su defensa.
No obstante, los magistrados determinaron que las pruebas no vinculan directamente al expresidente con esos pagos, que se justificaron como apoyo para viáticos.
“Las interceptaciones evidencian que Cadena informaba a Uribe sobre hechos ya ocurridos, no sobre decisiones inducidas por él”, señala la decisión.
El caso pendiente: Monsalve, el testigo clave
Aún falta que el Tribunal se pronuncie sobre el tercer y más relevante episodio: el de Juan Guillermo Monsalve, exparamilitar y antiguo trabajador de la hacienda Guacharacas, propiedad de la familia Uribe.
Monsalve ha sido considerado el testigo central del caso, al afirmar que fue presionado para cambiar su declaración en favor del expresidente. Las grabaciones que entregó a la justicia, realizadas con relojes espía, fueron determinantes para la condena de primera instancia.
La jueza consideró que la coincidencia de varios intermediarios en torno a Monsalve “no era producto del azar”, sino de una estrategia coordinada.
Tribunal descarta interceptaciones a Uribe
Durante la audiencia, el Tribunal también descartó las interceptaciones telefónicas entre Uribe y su abogado Diego Cadena, al considerar que se obtuvieron por un error procesal.
No obstante, mantendrá como válidas las interceptaciones a Cadena, que fueron una de las principales pruebas del caso.
La Sala negó, además, las solicitudes de la defensa para anular la sentencia de primera instancia, las cuales se sustentaban en supuestos vicios de imparcialidad de la jueza y en la forma en que fue leído el fallo.
Tras una pausa de diez minutos, el Tribunal anunció que continuará con la lectura de la decisión sobre el episodio restante, correspondiente al testigo Monsalve.
Contexto del caso
El proceso judicial contra el expresidente Uribe el primero que enfrenta un exmandatario colombiano por presunta manipulación de testigos comenzó en 2018, tras una denuncia cruzada entre él y el senador Iván Cepeda.
Uribe acusó al congresista de buscar falsos testimonios en su contra, pero la Corte Suprema de Justicia determinó que, en realidad, era el expresidente quien estaba presionando testigos a través de intermediarios.
Con esta decisión, el Tribunal abre un nuevo capítulo en un caso que ha dividido a la opinión pública durante más de seis años.
Mientras los seguidores de Uribe celebran el fallo como una reivindicación de su inocencia, sus críticos advierten que aún falta conocer la determinación sobre el testigo Monsalve, pieza clave en la investigación.
El desenlace del proceso no solo marcará el futuro judicial del expresidente, sino también el rumbo político del país en un momento de creciente polarización.











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