El panorama político colombiano se reacomoda tras los recientes gestos de acercamiento entre Álvaro Uribe Vélez y Germán Vargas Lleras, dos de los líderes más influyentes de la oposición, quienes podrían unir fuerzas con miras a las elecciones presidenciales de 2026.
Lo que hace unos meses parecía improbable hoy cobra fuerza. En un evento en Antioquia, Uribe sorprendió al afirmar que el Centro Democrático está dispuesto a “escuchar el clamor popular” si el respaldo ciudadano favorece a Vargas Lleras como eventual candidato. Sus palabras fueron interpretadas como un guiño directo a la construcción de una coalición.
Por su parte, el jefe de Cambio Radical ha reiterado que no hará alianzas con partidos que respalden al gobierno de Gustavo Petro, pero sí está abierto a consolidar un bloque alternativo que aglutine a otros sectores opositores. Para Vargas Lleras, la clave está en que la oposición llegue unida y con un candidato único a la contienda presidencial.
¿Un bloque sólido contra el petrismo?
Analistas señalan que una eventual alianza Uribe–Vargas podría reconfigurar el tablero político del país. Sin embargo, advierten que el camino será complejo:
• Negociar liderazgos y definir quién encabezaría la fórmula.
• Establecer un programa común que unifique las agendas de ambas fuerzas.
• Construir cohesión territorial que permita disputar regiones clave.
Las próximas semanas serán decisivas para saber si los diálogos se concretan en una verdadera coalición capaz de competir con fuerza en 2026 frente al proyecto político del actual gobierno.











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