El presidente Gustavo Petro aseguró que dentro de la DIAN operan mafias internas y lanzó una grave advertencia: uno de los softwares más importantes de la entidad estaría diseñado para facilitar robos y millonarias fugas de dinero, poniendo en jaque el control fiscal del Estado y reavivando el debate sobre la corrupción en las instituciones clave de Colombia.
La lucha contra la corrupción ha sido uno de los ejes centrales del discurso del presidente Gustavo Petro desde que llegó a la Casa de Nariño. Sin embargo, esa bandera tomó un tono más grave y directo: el mandatario no solo habló de irregularidades, sino de mafias enquistadas en una de las entidades más sensibles del país, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).
Las declaraciones no pasaron desapercibidas. Petro aseguró que dentro de la entidad existirían estructuras organizadas que facilitan el contrabando y la evasión fiscal, y lanzó una acusación aún más alarmante: un software clave del sistema aduanero estaría hecho, no para controlar, sino para robar.

La denuncia presidencial
Durante una intervención pública, el presidente Petro afirmó que la DIAN ha sido capturada durante años por redes mafiosas que operan desde adentro, permitiendo el ingreso ilegal de mercancías y la pérdida de billones de pesos en impuestos que deberían llegar al Estado.
Según el jefe de Estado, el problema no se limita a funcionarios corruptos aislados, sino a un sistema estructuralmente diseñado para facilitar el fraude, especialmente a través de herramientas tecnológicas que, en lugar de cerrar brechas, las amplían.
“El software está hecho para robar”, dijo Petro, al señalar que los sistemas informáticos usados en aduanas permitirían manipular datos, evadir controles y favorecer intereses criminales ligados al contrabando y al lavado de activos.
¿Qué implica esta denuncia?
Las acusaciones del presidente ponen sobre la mesa varios temas críticos:
- La posible manipulación de sistemas tecnológicos del Estado, lo que comprometería la seguridad fiscal del país.
- La responsabilidad de administraciones anteriores, bajo las cuales estos sistemas habrían operado sin correctivos efectivos.
- El impacto directo en las finanzas públicas, pues el contrabando y la evasión afectan el recaudo, la inversión social y la competencia legal de las empresas formales.
Petro también insistió en que estas mafias no solo afectan al Estado, sino que financian economías ilegales, fortalecen organizaciones criminales y profundizan la desigualdad.
Una alerta que va más allá de la DIAN
Más allá del impacto inmediato, la denuncia de Petro abre un debate de fondo: ¿qué tan vulnerables son los sistemas del Estado colombiano frente a la corrupción digital? En una era donde la tecnología es clave para el control fiscal, la advertencia presidencial sugiere que el problema ya no es solo humano, sino también estructural.
Mientras avanzan las investigaciones y los anuncios oficiales, una cosa queda clara: el señalamiento sobre la DIAN no es menor y podría marcar uno de los capítulos más delicados en la lucha contra la corrupción en Colombia.










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