La reciente condena contra Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe, por su participación en el grupo paramilitar conocido como Los 12 Apóstoles, desató una ola de declaraciones y tensiones en el panorama político colombiano. La decisión judicial, que marca un hecho sin precedentes, ha generado fuertes reacciones desde distintos sectores, especialmente del Centro Democrático y del Pacto Histórico, dos fuerzas que representan extremos opuestos en el debate nacional.
Uribe y su partido rechazan el fallo
El expresidente Álvaro Uribe respondió de inmediato, asegurando que la condena contra su hermano es resultado de una “persecución política” y cuestionando la imparcialidad de la justicia. El Centro Democrático respaldó la postura de su líder, afirmando que se trata de una decisión “injusta” que hace parte de un ambiente judicial “sesgado” en contra del uribismo.
Varios miembros del partido enfatizaron que continuarán defendiendo la inocencia de Santiago Uribe y denunciando lo que consideran un uso politizado de la justicia.
El Pacto Histórico celebra la decisión como un avance en la verdad
En contraste, figuras del Pacto Histórico entre ellas el senador Iván Cepeda, quien ha sido uno de los principales impulsores de las investigaciones contra el uribismo— destacaron el fallo como una victoria para las víctimas del paramilitarismo. Cepeda afirmó que la justicia “actuó con rigor” y que el país avanza hacia el esclarecimiento de crímenes que estuvieron por años envueltos en silencio e impunidad.
El sector cercano al gobierno celebró el fallo como un mensaje contundente sobre la responsabilidad de quienes, según ellos, influyeron en la expansión del paramilitarismo en Antioquia en los años 90.
Una decisión que profundiza las tensiones políticas
La condena de Santiago Uribe no solo abre un nuevo capítulo jurídico, sino que acentúa la polarización en el país. Mientras unos ven el fallo como un ejercicio legítimo de justicia, otros lo interpretan como un ataque directo al legado del expresidente Uribe y a sus seguidores.
Expertos señalan que este caso podría volver a encender debates sobre memoria histórica, responsabilidad política y revisión de hechos violentos en el marco del conflicto armado.
El equipo de defensa de Santiago Uribe anunció que interpondrá recursos para intentar tumbar la condena. Entretanto, sectores políticos de izquierda y de derecha seguirán usando este caso como bandera en sus discursos, especialmente en un ambiente preelectoral donde la tensión y la narrativa judicial toman cada vez más protagonismo.











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