Para miles de habitantes de Soacha, la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca (RMBC) se vendió como la gran alianza del siglo: integración, oportunidades y decisiones compartidas. Sin embargo, los hechos recientes demuestran lo contrario. La estructura que prometía equilibrio hoy expone profundas ineficiencias… y un engaño para Soacha.
Las decisiones que toma Bogotá—sin concertación real con los municipios vecinos—muestran que, en esta alianza, el poder sigue siendo completamente centralizado. Mientras la capital impone medidas de alto impacto, los municipios como Soacha terminan cargando con las consecuencias.
Galán muestra su imponencia: Bogotá ordena, los municipios acatan

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunció recientemente un endurecimiento del “pico y placa” que golpea directamente a los municipios aledaños: dos sábados al mes quedarán restringidos los vehículos matriculados fuera de Bogotá, incluyendo Soacha.
La medida sorprendió a los mandatarios locales, pero dejó un mensaje claro: Bogotá toma las decisiones sin consultar seriamente a los demás integrantes de la región.
Galán justificó la restricción asegurando que Bogotá pierde más de 1 billón de pesos por vehículos registrados fuera de la capital, pero para los municipios vecinos esto demuestra algo más profundo:
Bogotá impone las reglas, y ellos solo deben adaptarse.
Así funcionará el nuevo pico y placa que golpea a los soachunos

La medida establecida por la Alcaldía Mayor incluye:
- Dos sábados al mes sin circulación para vehículos matriculados fuera de Bogotá.
- Excepciones limitadas para vehículos eléctricos, híbridos y algunos servicios esenciales.
- Controles reforzados en los accesos: autopista Sur, calle 13 y autopista Norte.
Esto afecta principalmente a quienes trabajan en Bogotá, a los comerciantes que movilizan mercancía los fines de semana y a las familias que dependen de su vehículo para desplazarse entre municipios.
Los soachunos sienten que ”la Región Metropolitana es útil para Bogotá… pero costosa y restrictiva para los demás”.
Obras que nadie ve y promesas que nunca se cumplieron
Aunque la Región Metropolitana insiste en reportar obras, inversiones y proyectos, en Soacha la gente no ve los beneficios.
La promesa fue clara: soluciones articuladas y equitativas para los territorios.
Pero en la práctica, los habitantes siguen sintiendo abandono, falta de infraestructura y decisiones que se toman lejos del territorio que afectan.
Lo que hoy ocurre confirma lo advertido por líderes ciudadanos y varios sectores que se opusieron a la adhesión:
la Region Metropolitana Bogotá Cundinamarca no equilibra el poder, lo concentra aún más en Bogotá.
Un alcalde sorprendido… pero también responsable
Tras el anuncio, el alcalde de Soacha aseguró sentirse “sorprendido” por la decisión de Bogotá.
Pero sus palabras han levantado un fuerte debate: si está sorprendido, ¿significa entonces que Soacha no participó realmente en la decisión?
El episodio expone algo mucho más delicado:
la escasa participación que tiene el mandatario de Soacha dentro de la Región Metropolitana.
Y es aquí donde surge la crítica más dura:
Pese a que muchos advirtieron que esto podía pasar—que Bogotá terminaría imponiendo medidas sin equilibrio ni corresponsabilidad—
el alcalde insistió en llevar a Soacha a la Región Metropolitana, asegurando que sería beneficiosa para todos.
Hoy, con esta primera gran prueba, la promesa de igualdad se desmorona.











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