Abrir la llave y encontrar agua parece una acción tan cotidiana que pocas veces nos detenemos a pensar qué ocurriría si no saliera una sola gota. Para miles de familias en Soacha, sin embargo, esa pregunta no es una posibilidad lejana: es una situación que forma parte de su vida cotidiana.
Mientras algunos hogares se preparan para cortes programados que pueden durar hasta 24 horas, en sectores periféricos del municipio existen familias que todavía no cuentan con una conexión convencional al sistema de acueducto y dependen de carrotanques para recibir agua potable. En septiembre de 2025, un convenio entre Soacha, el Acueducto de Bogotá y la Región Metropolitana planteó llevar progresivamente agua potable y alcantarillado a más de 40.000 habitantes que aún no tenían acceso a estos servicios.
No todos viven el mismo problema
Hablar de “falta de agua” en Soacha puede resultar engañoso.
En algunos sectores, la dificultad aparece cuando se realiza un mantenimiento o un corte programado. En otros, el problema es mucho más profundo: no existe una red formal que llegue hasta las viviendas.
La Defensoría del Pueblo ha visitado sectores como Divino Niño, La Florida, El Limonar y Los Cerezos, donde encontró que los asentamientos no cuentan con redes de acueducto y alcantarillado y que el suministro se realiza mediante carrotanques. Las comunidades también han manifestado problemas relacionados con la frecuencia de estos vehículos.
Es una diferencia enorme: para una familia, esperar unas horas por el restablecimiento del servicio no es lo mismo que depender de un vehículo para conseguir el agua que necesita durante el día.
Cazucá y las zonas de montaña
La situación se vuelve especialmente compleja en sectores de crecimiento urbano ubicados en las zonas montañosas de Soacha.
Cazucá y otros sectores de la periferia han experimentado durante décadas un crecimiento acelerado. La expansión de viviendas hacia zonas de difícil acceso ha planteado retos para la construcción de redes de servicios públicos.
La propia Defensoría ha advertido sobre la ausencia o deficiencia del servicio de acueducto en algunos de estos sectores.
En lugares como Altos de Cazucá y sectores de Ciudadela Sucre, la conversación sobre el agua no puede separarse de otra realidad: la expansión urbana y la necesidad de llevar infraestructura hasta zonas donde construir redes resulta más complejo.
Cuando el corte sí tiene fecha
Hay otra realidad que afecta a una parte mucho más amplia de la población.
El Acueducto de Bogotá realiza periódicamente trabajos de mantenimiento, reparación y modernización de redes que pueden generar suspensiones temporales en sectores de Soacha.
Entre el 18 y el 20 de agosto de 2026, por ejemplo, se programaron cortes de agua en diferentes zonas de Bogotá y Soacha como parte de trabajos de mantenimiento.
Estos cortes tienen una diferencia importante frente a la falta estructural de cobertura: tienen una causa determinada y un periodo previsto de recuperación.
Pero para una familia con niños pequeños, adultos mayores o personas enfermas, 24 horas sin agua pueden convertirse en un problema serio si no existe una reserva suficiente.
¿Cuánta agua debería guardar una familia?
Cuando se anuncia un corte, la recomendación más sencilla es prepararse con anticipación.
El agua almacenada debe utilizarse prioritariamente para beber, preparar alimentos y mantener una higiene básica. También es importante conservarla en recipientes limpios y tapados y seguir las recomendaciones de la empresa prestadora.
El Acueducto recomienda, en los cortes programados, almacenar previamente el agua necesaria y consumir el agua almacenada antes de que transcurran 24 horas.
Pero existe una pregunta que va más allá de la preparación de cada hogar: ¿qué ocurre con quienes no tienen un tanque, un depósito o siquiera una red de acueducto cercana?
Una ciudad que creció más rápido que sus redes
Soacha ha experimentado una expansión urbana enorme durante las últimas décadas.
Ese crecimiento ha generado una presión permanente sobre la infraestructura. Llevar agua potable no consiste simplemente en instalar una tubería: requiere redes principales y locales, tanques, sistemas de bombeo, alcantarillado, vías de acceso, planificación urbana y recursos para mantener toda esa infraestructura funcionando.
Por eso el anuncio de proyectos para beneficiar progresivamente a más de 40.000 habitantes resulta relevante. La meta no es solucionar un corte puntual, sino cerrar una brecha de acceso que todavía existe en el municipio.
El agua que llega en un carrotanque
Para una familia que recibe agua por la red, el proceso parece invisible.
Abrir la llave.
Llenar un vaso.
Preparar el desayuno.
Bañarse.
Lavar los platos.
Para quienes dependen de un carrotanque, cada una de esas acciones comienza con otra pregunta: ¿cuándo llegará el agua?
La Defensoría ha recogido precisamente las preocupaciones de comunidades que dependen de estos vehículos y que han señalado dificultades por la frecuencia del suministro.
Ahí es donde el problema deja de ser solamente hidráulico y se convierte en un asunto de calidad de vida.
¿Y si mañana no sale agua?
La respuesta no debería ser esperar a que la llave quede seca.
Una familia puede prepararse para un corte, pero una ciudad necesita garantizar que el acceso al agua no dependa de la suerte, la ubicación de una vivienda o la llegada de un carrotanque.
En Soacha, el reto está sobre la mesa: mientras unos habitantes se preocupan por almacenar suficiente agua para 24 horas, otros todavía esperan que algún día puedan abrir la llave y tener la certeza de que el agua estará allí.
Porque en una ciudad que sigue creciendo, la pregunta ya no debería ser solamente cuánta gente vive en Soacha, sino cuántas de esas personas pueden abrir la llave y contar con agua todos los días.










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