Mientras el alcalde Julián Sánchez ‘Perico’ insiste en mostrar una Soacha que avanza y posiciona su campaña de comunicación con la frase “la culpa es de Perico”, un ranking de avance municipal deja una lectura incómoda: Soacha aparece en el puesto 82 entre los 116 municipios de Cundinamarca.
El dato corresponde a una medición que compara el avance de los municipios del departamento, ubicando a cada territorio según su nivel de progreso frente a otros municipios de Cundinamarca. En ese panorama, Soacha queda lejos de los primeros lugares y aparece en una posición que prende las alarmas.
No se trata de un municipio pequeño. Soacha es una de las ciudades más grandes del departamento, puerta de entrada a Bogotá y territorio clave para Cundinamarca. Por eso, estar en el puesto 82 contradice el discurso oficial de avance que se viene vendiendo desde la administración municipal.
Soacha, lejos de los municipios que más avanzan
El ranking de avance municipal ubica a Soacha en el puesto 82 de 116 municipios de Cundinamarca, una posición que deja al municipio más cerca de los territorios con menor progreso que de los municipios líderes del departamento.
Para una ciudad con el tamaño, la población y la importancia estratégica de Soacha, el resultado genera preguntas incómodas sobre la verdadera gestión de la administración actual.
Mientras desde la Alcaldía se habla de transformación, recuperación y avance, esta medición muestra que el municipio no estaría caminando al ritmo que se promociona en redes sociales y eventos institucionales.
Obras que no nacieron con Perico
Uno de los cuestionamientos más fuertes contra la actual Alcaldía es que varias de las obras que hoy se presentan como grandes logros vendrían trabajándose desde administraciones anteriores.
Hospital de Soacha

Una obra que, según se ha señalado, venía impulsándose desde hace al menos tres administraciones pasadas y que logró consolidarse gracias a gestiones previas, entre ellas las del exalcalde Juan Carlos Saldarriaga y el Gobierno Nacional del presidente Gustavo Petro.
En ese caso, la administración de Julián Sánchez habría llegado a inaugurar el inicio de obra a pocos días de arrancar su mandato, sacando rédito político de un proyecto que ya traía un largo camino institucional.
El CAM: una obra pensada para atender al ciudadano
Otro de los temas que genera debate es el CAM, Centro Administrativo Municipal, una infraestructura pensada para concentrar dependencias de la Alcaldía, mejorar la atención a los ciudadanos y ahorrar miles de millones de pesos en arriendos de sedes obsoletas donde actualmente funcionan varias secretarías.
La idea de fondo era que Soacha contara con un edificio moderno para acercar los trámites a la ciudadanía, organizar la administración municipal y dejar de depender de espacios arrendados que no siempre responden a las necesidades de una ciudad de este tamaño.
Sin embargo, sectores críticos señalan que la actual administración habría intentado darle un manejo populista al proyecto, presentándolo como una gran apuesta propia, pese a que la iniciativa venía de procesos anteriores.
El cuestionamiento no es menor: si el CAM fue pensado para atender al pueblo y mejorar la eficiencia administrativa, la ciudadanía espera que se respete ese propósito y que la obra no termine convertida en una bandera política más.
El SIES: seguridad que sigue esperando
Otro proyecto que genera preocupación es el SIES, una obra destinada a fortalecer la seguridad de los soachunos y que debió estar lista hace años.
En una ciudad donde la inseguridad, el microtráfico, la extorsión y la percepción de abandono siguen siendo preocupaciones diarias, cualquier retraso en infraestructura pensada para mejorar la seguridad golpea directamente a la ciudadanía.
Según sectores ciudadanos, durante esta administración el proyecto no ha mostrado los avances esperados y sigue dejando dudas sobre los tiempos de entrega y su impacto real en los barrios.
Bonos, anuncios y logros nacionales

A esto se suman programas y beneficios que tienen origen en decisiones o designaciones del Gobierno Nacional, como ocurre con ayudas y bonos para adultos mayores, que muchas veces terminan siendo presentados en territorio como si fueran logros directos de la administración municipal.
Ese tipo de manejo comunicativo alimenta la crítica de que la Alcaldía estaría usando programas nacionales, obras heredadas y proyectos ya gestionados para construir una narrativa propia de eficiencia.
Mucha propaganda, poco avance real
La campaña “la culpa es de Perico” busca mostrar al alcalde como responsable del supuesto avance de Soacha. Pero si la administración quiere quedarse con el crédito de lo bueno, también debe responder por los indicadores que muestran rezago.
El puesto 82 entre 116 municipios no puede verse como un dato menor. Si Soacha estuviera avanzando al ritmo que muestran los videos institucionales, debería estar peleando los primeros lugares del departamento.
Pero la medición refleja otra realidad: el municipio aparece lejos de las posiciones de liderazgo.
Soacha merece estar arriba, no en la cola
Soacha no necesita solo anuncios, inauguraciones o frases virales. Necesita obras terminadas, seguridad real, atención eficiente, movilidad digna, infraestructura pública bien usada y resultados que se sientan en los barrios.
Si “la culpa es de Perico”, como dice su propia campaña, entonces también tendrá que explicar por qué Soacha aparece en el puesto 82 del ranking de avance municipal, por qué varias obras que presume vienen de procesos anteriores y por qué los proyectos que deberían beneficiar directamente al ciudadano siguen acumulando dudas, cambios y retrasos.
Soacha merece estar entre los municipios que más avanzan en Cundinamarca, no justificando por qué sigue tan lejos de los primeros lugares.










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